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(Este articulo fue editado de la clase de Siddhaswarupananda Paramahamsa)

Jagad Gurú: Cierren sus ojos por un ratito y visualícense ustedes mismos en la situación en la cual van a dejar sus cuerpos muy pronto. En una hora tomará lugar la guerra nuclear y todos nosotros saldremos de este mundo. Nuestros cuerpos ni siguiera tendrán la oportunidad de hacerse viejos.

Ahora abran sus ojos. ¿Qué quieren comunicarle a Dios y a todos alrededor de ustedes? ¿Cómo quieren sentirse cuando lleguen a este punto en su vida? ¿Están listos para salir?

En la ultima instancia experimentarán que a pesar de pensar que son las personas excelentes y exitosas, no pueden evitar de salir de este mundo. Cualquier orgullo falso que tengan, ahora se encaran que no son el controlador. No pueden evitar de morir.

Entonces ¿Qué van a hacer? ¿En cual conciencia necesitan estar?

Público: De la entrega.

Jagad Gurú: Si, es la verdad, necesitan estar en la conciencia de la entrega. ¿Y cual es la primera cosa sobre cual van a pensar? Si eres un espiritualista o un devoto de Dios, sentirás así “Soy imperfecto. He cometido tantas ofensas. Soy la persona pecadora. No estoy calificado de tomar un refugio de la Persona Suprema pero voy a hacerlo nada más. Le pediré a Dios ayuda. Voy a suplicar por su perdón.”

Para ustedes verdaderamente suplicar por esto desde lo profundo de sus corazones necesiten sentirse que ustedes mismos son los más caídos de todos. Si no, no pueden pedirle a Dios. Después de todo, si no se sienten los más caídos de todos, no hay ninguna necesidad de disculparse por nadie.

De hecho cuando lleguen al punto final de su vida, van a empezar estar consientes de sus fallas, sus imperfecciones, sus debilidades y su insuficiencia. Y si quieren suplicar por el perdón de Dios por todas sus ofensas hacia Él, ¿cuál va a ser la parte de este proceso? Por ejemplo, que la persona que te ofendió durante tu vida llegue a tu lecho de muerte. Ha hecho cosas contra ti, te daño, ha cometido las acciones las cuales han causado mucha pena dentro de tu corazón. ¿Qué experimentarás a la vez cuando supliques por el perdón de Dios?

Público: El perdón hacia otros.

Jagad Gurú: Si. Si quieren ser perdonados necesitan perdonar a todos quienes les ofendieron. Si quieres que Dios te disculpe por tus ofensas hacia Él, debes estar listo de rechazar la carga del resentimiento hacia la gente que te hizo mal, al cual te has sujetado. Debes abandonar la carga del enojo la cual has mantenido en tu corazón hacia todos los que te ofendieron o te dañaron de cualquier manera. Eso necesita estar allí a la vez.

Si quieren ser perdonados, necesitan perdonar a todos quienes les ofendieron

No puedes rogar a Dios por el perdón desde el centro de tu corazón y estar entregado si a la vez no estas perdonando a todos los que te ofendieron. Pensarás sobre la persona quien te ofendió y como por tantos años te has sujetado al enojo y al resentimiento hacia esta persona. Has tratado de hacerlo sufrir porque te hizo mal. Sientes que esta persona es mala porque no lo hizo bien según tu voluntad. No vivía a la altura de tus demandas y expectativas. Te daño y te ofendió de tantas maneras. Entonces ¿Estas listo a perdonarle? Si no, entonces no te preocupes en inclinarte ante Dios y rogar por su perdón hacia ti por tus ofensas contra Él.

Eso es la realidad. No se puede rendir a Dios y suplicar por su perdón mientras se sujeta al enojo y al resentimiento hacia alguien que nos ofendió. No es posible. No puedes entrar al mundo del Ser Supremo y no puedes experimentar que verdaderamente te rindes a Dios. Así como ir al océano. Tienes que mojarte allí. Si llevas acabo un traje especial el cual separa tu cuerpo del agua, no estas realmente en el océano. Aún estas separado del agua y no realmente conectado. Estas separado.

Tan pronto como entramos a este mundo juzgamos la gente, si nos gusta o no, si les consideramos dignos de nuestro amor

Consideramos si alguien es digno de nuestro respeto según nos tratan. Amamos a la persona que sirve nuestra voluntad y nos hace feliz. Nos gusta la persona que nos hace bien y nos ayuda disfrutar la vida. Estamos felices pensando: “Me ama. Le agrada a mi corazón. Me es fiel y me cuida. Me ama únicamente a mi. Soy el centro del disfrute. Me encantan las personas que me sirven con su amor, su fidelidad, su afecto, etc. Me sirven de diferentes maneras. Para obtenerlo también a veces tengo que dar algunas cosas. Puedo obtener el amor de ellos si doy a cambio un podo de amor. Si no me dan amor, también retiro lo mío.” ¿Cómo se llama este tipo de relación?

Público: Negocios.

Jagad Gurú: Si, son negocios. No es el amor. El amor es: “Te amo aunque me odias. Te amo aunque no me seas fiel. Cuido por tu bienestar aunque a mi no me cuidas. “ Eso es el amor.

Es algo muy difícil porque desde el momento de entrar a este mundo estamos acondicionados. En la vida acondicionada las relaciones así se basan por lo cual es muy fácil amar y cuidar a la otra persona por tanto tiempo por lo cual no desafía nuestro amor. En otras palabras, sentimos que: “Mientras esta persona no me ofenda, voy a amarla. Si me ofende, ya no voy a amarla y voy a hacerla sufrir.”

¿Por qué uno está enojado o resentido hacia su esposa o esposo o un llamado amigo? Siente adentro: “ Estoy enojado contigo porque no me amas lo suficiente. No eres digno de corresponder a mi amor. No voy a amarte o cuidarte. Al contrario, pondré la valla alrededor de mi corazón y repondré con frialdad hacia ti. Eso será mi cuchillo y voy a hacerte sufrir. Con eso estoy informándote que has hecho mal y que no me has amado y no has sido amable hacia mi. Y porque no te has comportado bien conmigo, estaré frío contigo. Voy a fingir la relación buena contigo pero voy a hacerte sufrir por tu falta de felicidad y de tratamiento perfecto hacia mi.”

Uno quiere hacer sufrir la otra persona y eso le da un tipo de disfrute perverso. Su felicidad viene de hacer miserable a la otra persona. De este manera, un esposo y una esposa disfrutan la relación perversa del amor condicional. Se hacen sufrir uno a otro por no amor verdadero al otro. Es una existencia muy triste.

Público: ¿Cómo la persona sale de esta situación?

Jagad Gurú: Escuchando y cantando los Nombres Santos del Supremo y a través de este proceso saboreando el néctar del amor verdadero hacia el Amado Supremo y todas sus partes y partículas. Los Nombres Santos purifican el corazón de cada uno de todo el polvo de la vida material y acondicionada y apagan el fuego del disfrute perverso. Los Nombres Santos aumentan el océano de la felicidad transcendental y nos hacen capaz de saborear completamente el néctar del amor por el cual siempre estamos ansiosos.

Escuchando y cantando los Nombres Santos del Supremo uno será capaz de saborear el néctar del amor verdadero

Público: ¿Y que necesito hacer para saborear el néctar de los Nombres Santos?

Jagad Gurú: Chaitanya Mahaprabhu nos enseña:

Uno debe cantar el santo nombre del Señor en un estado mental humilde, considerándose más bajo que la paja tirada por la calle; uno debe ser más tolerante que un árbol, libre de todo sentido de prestigio falso, y estar dispuesto a ofrecer todo respeto a los demás. En tal estado mental se puede cantar el santo nombre del Señor constantemente.

 Para saborear el amor verdadero se requiere estar libre de la arrogancia porque la arrogancia actúa como un combustible y un fundamento para avivar el sentimiento que alguien me ofendió. Si me siento más bajo que la paja en la calle y uno me trata como si fuera basura, no me enoja. La gente anda sobre la paja en la calle pero la paja no salta y grita: “¡Me ofendiste! Soy un rey, soy uno que disfruta. ¿Qué estas haciendo? ¿No me puedes ver en mi trono?”

Por sentirse más bajo que la paja en la calle un devoto se siente digno de cualquier dolor que viene a el porque piensa que es el más caído y el más pecaminoso de todos. Si su esposa lo entristece de cualquiera manera, por ejemplo era desleal o cruel con el, el devoto simplemente piensa: “ Cualquiera cosa que me venga ahora no es nada en comparación con mis ofensas al Señor Supremo y todas las ofensas que debo haber cometido en el pasado a otros. Mi pecaminosidad supera mucho más las ofensas cometidas por esta persona hacia mi.” Eso se llama la tolerancia.

El enojo se basa en los sentimientos del valor y de la dignidad. Pienso: “Soy digno del respeto. Soy digno de mucho más de lo que tu me has dado. Soy digno de lo mejor de ti.”

Público: ¿Ambos niños y adultos experimentan el mismo tipo de la arrogancia y del enojo?

Jagad Gurú: Por supuesto. El niño puede sentir un resentimiento hacia sus padres. Dice: “¿Por qué me tratan de esta manera? ¿Tienen otro bebé? ¿Qué es esto?” Y los padres explican: “El se llama tu hermano.” Pero el niño protesta: “No me gusta para nada esta idea. Ustedes son desleales a mi. Solo miren que están haciendo. Vine a este mundo y me aman. Soy su hijo, al único que tienen permiso amar. ¡Ámenme!” Y padres dicen: “ Esta bien, esta bien. Te amamos pero también amamos a tu hermano.”

“¿Aman a mi hermano? Y yo ¿qué?”

“Eres un hermano mayor y debes ser amable.”

“¡No me digan! ¿Por qué debo ser amable? El no me gusta.”

El niño único que tiene un hermano o hermana nacido después de el se siente molesto por la deslealtad de sus padres. Desde el principio experimenta que: “La gente es de poca confianza. No se puede tener ninguna confianza en ellos. Mira, tenían un hijo único y perfecto y se van y ahora tienen otro. ¿No soy suficiente? ¿Por qué necesitan alguien más a demás de mi?”

Pronto viene el niño tercero y quizá el cuarto. Cuando los padres tienen 4 o 5 hijos el menor siempre es un bebé cual obtiene toda la atención, mientras los otros niños le miran y piensan: “Tu pequeño mocoso. Eres el más malcriado.” Ser el bebé de la familia significa ser el último. Todos los otros fueron los bebes de la familia solo temporalmente.

El enojo se basa en el sentimiento de la dignidad. “Soy digno del respeto. Soy digno de más de lo que me has dado.”

El niño mayor piensa: “ Fue un bebé de la familia solo por seis meses y después mis padres me pasaron al segundo nivel. Después de otros dos o tres niños ya me cambiaron al tercer lugar. Entonces voy a buscar alguien más que me ame.” Busca amigos y la misma situación sucede. Encuentra un amigo intimo pero aparece un tercer amigo y lo que pasa es que pronto se queja otra vez: “¿Por qué necesitas ir a su casa? Espero que vayas a mi casa.” Y su amigo intimo explica: “Pero el tiene galletas en su casa.”

“Pues, yo también puedo ofrecer galletas en mi casa. No eres muy leal si vas a su casa.”

Cada relación llamada “amorosa” contiene el mismo factor. Cuando alguien se siente ofendido piensa: ”La otra persona no es perfecta en la manera en la cual me ama y en la cual me cuida, No es perfecta en como me sirve.” Pero la misma persona que lo piensa ora a Dios: “Por favor, perdóname porque no te amo perfectamente. No siento ningún amor a ti y no he sido leal contigo.”

El hecho es que si esperamos un perdón hacia nosotros mismos, también tenemos que perdonar. Es un requisito crucial.

Público: ¿Es este requisito necesario solo en el momento de la muerte?

Jagad Gurú: No. Imaginemos que estamos aquí ahora, no necesariamente en nuestro lecho de muerte. Estamos viviendo nuestra vida y ¿Cómo la queremos vivir? ¿Si queremos vivir nuestra vida saboreando el néctar del amor al Ser Supremo y el néctar del amor a otros, empezando con nuestros íntimos como esposa, esposo, hijos, familia, amigos, vecinos, etc. o queremos experimentar la falta del sabor de amor a Dios porque verdaderamente no podemos rechazar nuestro enojo y resentimiento hacia otros, a los cuales sentimos que nos ofendieron?

Si mañana quieres saborear el néctar del amor a Dios, hoy debes perdonar a todos quienes te ofendieron.

¿Ya que significa? Hoy necesitas rechazar tu enojo y tu resentimiento. Debes desacerté de esta carga gigante sobre tu espalda. Debes arrojar esta corteza que te cubre y debes decir: “Perdono a toda la gante por sus ofensas”.

Necesitas verdaderamente y completamente perdonar. Se debe hacerlo absolutamente, no parcialmente o bajo tus condiciones. “Te perdono pero bajo mis términos y condiciones.” No es correcto. Debes sentir más como: “Te perdono y basta”. Si quieres experimentar el perdón de Dios, tienes que rogar el perdón de Él y a la vez tienes que perdonar a otros.

Público: ¿Jesucristo daba la misma enseñanza?

Jagad Gurú: Si, el enseñaba a sus estudiantes a orar de esta manera: “Mi querido Padre, por favor, perdóname mis ofensas hacia ti como yo les perdono a todos otros quienes me ofendieron, me pisotearon y me abusaron.” Eso sucede a la vez. La fe de los cristianos, musulmanes, hinduistas no importa. Se trata de las relaciones, de tu relación con Dios y de tus relaciones con otros.

Por ahora, en este mundo, puedes tener la relación del amor a Dios y a otros o puedes experimentar la relación con Dios chapoteada, ahogada y cubierta por todo el enojo y resentimiento hacia otros. Después de todo, somos partes y partículas del supremo. Aunque todo imperfecto y ofensivo, si cantas los Nombres Santos, tu corazón va a purificarse. Si renuncias a todo tu enojo y resentimiento, incluso a tu posición de critico y de persona perfecta que es digna de juzgar a otros, solo entonces vas a saborear el néctar del amor a Dios.

Debes despojar la corteza que te cubre y decir: “Perdono a esta gente por sus ofensas.”

Si tratas de saborear el néctar de los Nombres Santos mientras sujetándote a tu enojo y resentimiento hacia todos los que te ofendieron, sería como tratar de saborear la miel desde afuera del frasco a través el vidrio. Puedes ver la miel pero está al otro lado del vidrio y no la puedes saborear porque no eres capaz de rendirte completamente.

Cuando verdaderamente te sientes más bajo que la paja en la calle, a la vez escuchas el Señor dentro de tu corazón que dice: “Necesitas perdonar a todos quienes te ofendieron. Tienes que rechazar todo tu enojo y botar todo tu resentimiento.”

Público: ¿Y que pasa cuando la persona no está dispuesta a renunciarlo? ¿Si aún quiere sujetarse a todo esto?

Jagad Gurú: Si la persona aún quiere retener este “tesoro” del enojo y resentimiento, no puede saborear el néctar del amor a Dios. Puede continuar pretendiendo o haciendo el papel del devoto pero no le hace bien. Y cuando llegue al momento de la muerte, su corazón va a estar muy duro y finalmente va a encararse con misma carga que lleva.

Público: ¿Por qué su corazón estará tan duro?

Jagad Gurú: Porque cuando estas enojado con alguien que te ofendió de alguna manera, básicamente estas enojado con Dios.

Público: ¿Cómo es posible?

Jagad Gurú: Porque Él es el controlador supremo. Quizá no estas consciente de que estas enojado con Él, sino es un hecho. Estas enojado con Dios, con otros y con mundo. Por ejemplo, un ateo esta enojado con Dios. Esta enojado con mundo y esta lleno del enojo. ¿Por qué Dios me ofendió?

¿Qué tipo de relación quieres tener con Dios? ¿Una en la cual vives para tu placer o una en la cual Él vive para tu placer? Puede ser una o la otra. ¿Y cual? Tú necesitas decidir cual será tu relación con Dios. ¿Si Él vive para darte una esposa perfecta, un hijo perfecto, un amigo perfecto, una vida perfecta en la cual cada uno será bueno hacia ti, en la cual cada uno te amará y en la cual tu serás la pequeña persona perfecta y feliz? ¿O tu existes para el placer de Dios en la relación en la cual Él es un Disfrutado Supremo y tu eres su sirviente y existes para agradecerle?

Cuando estas enojado con alguien que te ofendió de cualquiera manera, básicamente estas enojado con Dios

¿Si crees que tu eres un disfrutado supremo y Dios vive para darte un placer y una satisfacción que vas a sentir si tu hijo de repente muere en el accidente de trafico o contrae una enfermedad grave como cáncer? Tu fe en Dios esta desafiada en este momento. Te enojas. Y no hay ninguna diferencia entre esto y alguien otro que te ofende. Es el mismo enojo. Piensas: “Se supone que soy feliz. Y Dios se supone que sirves a mi felicidad y has hecho un trabajo pésimo. ¡Me ofendiste!¡Solo mira que hiciste! No eres justo. No eres amable. Eres mezquino y cruel. Vale la pena rechazarte. Eres digno de todo mi enojo hacia Ti. Ya no creo en Ti.”

Entonces tratamos de hacer a Dios sufrir dándole nuestra espalda. Pero verdaderamente solo nosotros experimentamos el sufrimiento por esto. El amor de Dios hacia nosotros aún existe. Y cuando le damos la espalda sufrimos de la frialdad. El infierno no es caliente, es frío, es helado. Es tan frío que quema. Y el amor es caliente. El calor del amor a Dios y a todos los otros esta cubierto por un hielo. Y nosotros nos volvemos tan duros como las rocas del hielo. ¿Alguna vez han visto la persona enojada saliendo de este mundo?

Público: Si. Ellos son los más miserables de todos.

Jagad Gurú: No pueden aceptar un refugio con Dios porque se sujetan a su enojo. Y lo llevan a su próxima vida y agarran este resentimiento. Están en el infierno. Eso es un infierno, un sentimiento que “Soy digno pero Dios mismo y todas sus partes y partículas no me han servido bien.”

Un devoto es uno que se siente más bajo que la paja en la calle y más tolerante que un árbol. En esta condición de humildad piensa: “No soy digno. Entonces cualquier cosa que me digas o me hagas, no me siento ofendido porque soy el más caído y el más pecaminoso.”

Entonces es uno de los dos: “Soy uno que ofende a Dios” o “Dios y otros son unos que me ofenden.” Es tu elección

El amor a Dios lo requiere. Ruega el perdón de Dios por tus ofensas hacia Él. Ruega el perdón de todas las identidades vivientes quienes podías ofender o dañar de cualquier manera. Cuando te quedas en esta condición no pienses que “Todos me ofendieron.” Al contrario, vas a sentir que tu eres uno que les ofendió. Entonces hay uno u otro de los dos “ Soy uno que ofende a Dios” o “Dios y todos los otros me ofenden”. Es tu elección.

Haz una elección que agradecerá el ser Supremo.

Muchas gracias

 


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